El Museo La Casa Hacienda ubicado en la parroquia de San Isidro, es un espacio creado por estudiantes y docentes de la Unidad Educativa San Isidro con el objetivo de preservar y mantener piezas arqueológicas, musicales e identitarias de su pueblo, se levantó en el año 2012. Pero es administrado por el GADM-Espejo.
El lugar donde tiene espacio el museo fue propiedad del Sr. Gustavo Almeida que bajo influencias de amistades del SR. Hugo Herrería se logró un acuerdo para que esta hacienda pase a manos de la Unidad Educativa San Isidro. Así lo manifiesta Edgar Meneses, técnico del museo. Además, explica que el sitio fue readecuado en el gobierno de Rafael Correa para posteriormente abrirlo al público en el año 2012. Para poder recolectar las piezas que ahora alberga el museo se realizó una autogestión entre los estudiantes y docentes de aquel entonces, a quienes se les pidió traer una pieza antigua de su casa para exhibirlas.
Al ver que el proyecto tuvo acogida y el espacio no alcanzaba se pidió la colaboración de la municipalidad de aquel entonces para la adquisición de estanterías, las mismas que ayudarían a exhibir cada una de las piezas de mejor manera. Son cuatro salas las cuales recogen diversas piezas realizadas en cerámica, piedra, instrumentos musicales, fotografías, artefactos antiguos y demás.
En la primera sala se exhiben diversos instrumentos musicales los mismos que pertenecieron a la primera banda de músicos de San Isidro. Los cuales fueron adquiridos gracias a una donación realizada desde París, Francia. Además, en cada pieza musical se puede percibir una grabación del nombre del músico a quien perteneció el instrumento y su país de origen. Con la adquisición de los instrumentos se conformó la primera banda de músicos de la parroquia, quienes motivaban a los jornaleros y campesinos de la época a realizar las cosechas trigo, cebada maíz y demás con su música.
Mientras que, en las dos siguientes salas se puede encontrar piezas arqueológicas en cerámica y piedra la mayoría de ellas fueron extraídas de excavaciones en el sector. Pero también se expone una pieza correspondiente a la cultura Maya, Meneses explica que es así por lo colores rojo y negro que presenta la pieza, y se dice que la única cultura que los utilizaba fueron los mayas. En cuanto al arte en piedra la pieza más llamativa es la escultura de un sacerdote yerbatero el cual se encuentra en posición sentada y cruzando las piernas, mide alrededor de un metro de altura.
En torno a la Casa Hacienda gira una leyenda que aún no ha sido comprobada, se dice que varios personajes en épocas pasadas ingresaron al subsuelo de la casa donde existen túneles subterráneos. Además, se encuentra un gran arsenal de armas de aquel entonces que eran usadas para los enfrentamientos políticos entre liberales y conservadores, menciona Edgar Meneses. Pero el historiador angeleño Antonio Ibarra asegura que no existen mencionados túneles en vista que en el año 1868 se vivió un terremoto que destruyó casi en su totalidad las construcciones. Por lo que si existieron o no los túneles subterráneos no está comprobado, pero se tiene previsto realizar excavaciones para verificar si es verdad o son leyendas urbanas.
Arte pasto reflejado más allá de la cerámica
El legado dejado por el pueblo pasto tuvo presencia mayoritaria en artesanías como ollas, vasijas, platos e incluso en piedras. En la comunidad de Ingueza perteneciente a la parroquia de San Isidro se encuentra una referencia más del paso de esta cultura. La Piedra Pintada se ha convertido en ícono de historia porque en ella se hallan manifestaciones artísticas de aquella época que el paso del tiempo no ha podido destruir.
La Piedra Pintada se encuentra en las llanuras de Ingueza, a las faldas del cerro Iguan. Tiene sus orígenes en la formación de los andes su tamaño está entre los 3 metros de altura y 5 metros de diámetro. Y en su parte frontal baja se visualiza algunas representaciones que pertenecieron a la Cultura Pasto. Se da fe de que fueron creadas por este pueblo por las figuras encontradas que fueron aplicadas directamente dentro de la cerámica, tejidos, líticas, entre otras.
El espacio donde ahora se encuentra esta mole estuvo dentro de las propiedades de la Hacienda de Ingueza descrita por primera vez por el General Teodoro Gómez de Torre. Él menciona que la Piedra Pintada se encontraba dentro de las propiedades de la Hacienda La Rinconadinta y la Hacienda de Pisquer. Pero es hasta 1892 cuando realizaron investigaciones por parte del arzobispo ibarreño Federico González Suarez quien describe las figuras representadas.
La Cultura Pasto escogió este lugar para representar su arte porque esta es una mole que permite protegerse de la lluvia. En ella se encuentran monos y el calendario Pasto más conocido como el sol de ocho puntas los cuales pertenecieron a la Fase El Ángel que comprende los años de entre 850 a 1500 después de Cristo para luego pasar un proceso evolutivo hacia Cuasmal, época donde el arte ya se estiliza. Representando un gran contenido histórico de una generación para otros.
Antonio Ibarra explica que esta Piedra en épocas pasadas pudo tener más signos los cuales fueron una forma de idioma para las personas de aquel entonces. Pero con el paso del tiempo se han ido destruyendo y ahora se visualiza solamente dos representaciones. Los monos por un lado eran una deidad para el pueblo Pasto, además, los asociaban con las constelaciones principalmente con la de Orión. Mientras que, el Calendario Pasto o sol de ocho puntas demuestra la capacidad de composición geométrica que ha subsistido con el paso de los años.